El siguiente texto fue desarrollado por la dra. Karla Villapudua, el cual expuso el pasado jueves (14 de mayo del 2026) en el Cecut, respecto a mi poemario “Exhumana”. Sumamente interesante y atrapando varios aspectos de lo que se plantea en este poemario. Me siento agradecida por estas palabras.

Por Karla Villapudua
Exhumana es la escritura de una travesía de sanación y de descubrimiento de la finitud o el carácter maquiavélico de la raza humana. Pero la finitud no sólo es comprender a fondo la inmundicia humana y saberse parte de esa especie, sino como dice la poeta Karla Ruiz un hastío de pertenecer a lo humano en concorndancia con la pensadora feminista Rita Segato.
Así,la autora nos invita a cuestionar, si vale la pena considerarse humana, ser parte de esa taxonomía, o ya será tiempo de reinventarnos bajo otra nueva modalidad espiritual, donde las catástrofes cotidianas y la maldad institucionalizada nos purifiquen hacia otras formas de existencia.
Por ello, Karla nos invita a acompañarla en una travesía de devenires, en ese proceso de despersonalización que como diría el filósofo italiano Roberto Esposito nos quita las máscaras para llegar a lo sagrado. Así, iniciamos esta travesía en el consultorio, y los paisajes, olores, e interrogantes. La conclusión: la medicalización de la existencia, metáfora que evoca la normalización de vivir – o sobrevivir más bien- sedado ante la falta de sentido o en las brumas de la conciencia desesperada; en un mundo que se muestra inhóspito y es mejor seguir al pie de la letra las indicaciones del psiquiatra. Porque definitivamente como dice la poeta de Exhumana “no puedo ser aquello que aparece en las noticias cada mañana”.
Entonces, Karla Ruiz nos incita a preguntarnos ¿qué somos? y de esta forma la pregunta socrática emerge más vigente que nunca en tiempos de subjetividades alienadas a la pantalla, dónde desaparece la pregunta por el ¿quién soy?, ¿qué hago aquí?, ¿cuál es mi destino? o más bien ¿tengo una misión en esta vida?
Lo anterior adquiere sentido si recordamos a George Steiner su libro fundamental La poesía del pensamiento, cuando medita cómo el lenguaje poético es el motor que da vida y ritmo a las ideas. De esta forma la poética de Karla Ruiz nos ayuda a traducir los misterios más profundos del ser humano. Llevándonos en un proceso que va desde “Homicidio a mi humanidad” y “Claros en el cuarto”.
En el capítulo II el devenir Exhumana se pavimenta sobre los
Caminos en la ciudad: En la sensorialidad de un pasillo la autora se pregunta con ironía ¿y qué si pienso que aún hay esperanza?
Pregunta que nos convoca a imaginar líneas de fuga a la manera de Deleuze y Guattari a pesar de que las consigas del capitalismo lo han cooptado todo y que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo como diría Frederick Jameson.
En este punto, es importante mencionar que la autora juega con conceptos de filosofía contemporánea, con imágenes de obras de arte, y también con destellos de la actualidad artificial. Pareciese que mezcla varios tiempos, entre atmósferas de vitrales, iglesias, cafeterías, y salas universitarias oliendo a humedad. Por ello, no es de extrañar que las líneas de Exhumana nos contagien de una visión crítica y compleja de la humanidad acompañada de las mentes más brillantes de los tiempos presentes. Es decir, de aquellos autores y autoras que aparecen entre líneas para traspasar la crueldad hacía la lucha por el sentido.
Para cerrar, Exhumana de Karla Ruiz es una poética que desmitifica que filosofía y poesía están separadas por el contrario se vale de conceptos y metáforas para diagramar otros universos posibles. Navegando por escalas urbanas, paisajes religiosos, y el mismo viaje al dinamismo interior, para sintetizar la conciencia hacia un proceso de desconexión de los mecanismos de alienación cotidianos.
Leer esta obra resulta fundamental para todos aquellos humanos que aún no han reconocido lo siniestro de sí y lo siniestro del otro, el egoísmo y la podredumbre. O para aquellos que predican la bondad y los valores desde dimensiones de ceguera y falta de conocimiento de sí; o como aquellos falsos profetas de la paz que sólo contaminan y dañan más. En este escenario, sobra decir que Exhumana es un exorcismo necesario pero redentor.
Por último, estimados lectores, comparto algunos fragmentos de la sacudida final del poemario.
Exhumana, me niego a ser humana: reniego de esta tribu feroz que devora a sus crías bajo un sol indiferente como en cualquier pintura o fotografía donde arte y política pactan su vocación genocida.
-operas arias-
Parto del homo -tal vez para acabar en sexual-
rienda sobre linderos campestres trazados
por una ignorancia tremenda convertido en casual.
Parto del parto palpitante de una mujer
del dolor de la tierra
Camino con desconsuelo sin palacio
con carretas de mazapán
ríos de chocolate
-una navaja-
reniego del linaje que glorifica presa y cazador
que divide el mundo en bien y mal:
falsas pautas de un ying yang domesticado
“Me desprendo de la piel civilizada”
Me desahogo y pongo fe en mi nueva vestidura
Seis de la mañana: es hora de preparar el café.
De vuelta a la amargura, con nuevas costuras.
